Mala conducta

El Gobierno, para dar más oportunidad a la gente de compartir con familiares y relacionados el Día de Nochebuena, decidió prolongar el horario del toque de queda hasta la 1:00 de la madrugada. Pero ante el rebrote de los contagios y la incertidumbre creada por la nueva cepa del coronavirus detectada en Inglaterra y que ya se ha propagado por distintos países la medida no contó con la aprobación de entidades tan calificadas como el Colegio Médico Dominicano (CMD).

Los resultados de la flexibilización invitan a meditar por más que en realidad las autoridades puedan tener controlado la expansión del virus. La detención de 995 personas por violar el límite del horario evidencia que en la batalla contra la pandemia no se puede bajar la guardia, más aún con los alrededor de otros 1,065 encarcelados al día siguiente por la misma violación.

Está más que claro que la gente no observó la conducta ameritada por la circunstancia para prevenir la propagación de una enfermedad que ha determinado más rigor en muchos países de las restricciones sanitarias.

Los más de 79 millones de contagiados y los alrededor de 1.75 millones de muertos a nivel planetario exponen que con el virus, a pesar de lo eficaz que pueda resultar la vacuna que ya se aplica en varios países, no se puede tener la menor tregua.

Por aquí hasta el fin de semana las estadísticas daban cuenta de más de 166 mil infectados y 2,404 fallecidos.

Además de los detenidos por excederse del límite del horario, la Policía dijo que también se apresó a más de 400 en esos días por no llevar mascarillas y que se cerraron negocios.

No se está ante ninguna disyuntiva. Si la gente no coopera las autoridades tienen que imponer el orden para enfrentar la devastadora crisis. Hay que entender que en tanto se incremente la covid-19 más se aleja la normalización de las actividades productivas y recreativas.

Es verdad que el confinamiento estresa, pero las restricciones no son exclusivas de República Dominicana, sino resultado del protocolo adoptado por la Organización Mundial de la Salud para lidiar con la pandemia que recorre el planeta.

Es obvio que a más contactos sin protección y menos prevenciones mayores son los riesgos de contagio.

La experiencia de Nochebuena y Navidad deben servir de referencia sobre futuras flexibilizaciones en las circunstancias actuales. Pero mientras tanto hay que insistir en la orientación a la gente para que respete las medidas sanitarias.

Si no hay cooperación las autoridades tienen que actuar ante cualquier brote de mala conducta de la gente. Tras los avances que se han logrado el país no permitirse retroceder en la lucha contra una enfermedad que por los efectos en la salud y la economía también representa el mayor desafío para la ciencia y los gobiernos.

Fuente: El Nacional

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